LOS PROBLEMAS DE SUNARP

Luego del cambio de gobierno,  en julio de 2011,  los problemas han continuado, pues  casi todas las semanas somos testigos de nuevas denuncias sobre supuestas irregularidades  que

provienen de los más altos funcionarios de la entidad.

En efecto, luego de la intervención del Congreso, la SUNARP quedó a cargo del

señor Jorge Ortiz Pasco, superintendente adjunto. Es una pena decir que este no

ha estado a la altura de los acontecimientos, pues no investigó a conciencia las

denuncias periodísticas sobre corrupción. En muchos casos actuó solo cuando la

prensa se lo exigía. No tuvo iniciativa ni liderazgo. Es conocida la entrevista en el

programa “Sin Medias Tintas” de Frecuencia Latina (29 de enero 2012), en que

manifestó “que a él solo lo han nombrado de adjunto”. Esa sola declaración lo

descalifica para el cargo, pues el adjunto tiene, casi, como única función, la de

reemplazar al titular. Por tanto, si él mismo no se siente capaz de ejercer el

reemplazo, entonces, ¿qué hace allí? Imaginemos que un Vicepresidente de la República dijese que él no está preparado para ejercer la Presidencia, entonces,

¿para qué postuló? La única situación digna, en tal caso, es la renuncia.

Adicionalmente, el señor Ortiz ha mostrado incompetencia en las cuestiones

estrictamente técnicas, que son su especialidad, pues ha aprobado reglamentos

registrales con groseros errores. Solo un ejemplo: el Reglamento del Registro de

Buques contraviene la Decisión del Acuerdo de Cartagena 487 en cuanto a la

definición del buque o nave, así como en los requisitos para la inscripción de los

buques en construcción. Ello implica que el Perú está incumpliendo sus

obligaciones internacionales, por obra y gracia del superintendente adjunto.

Tampoco podemos dejar pasar las constantes denuncias contra Ortiz Pasco, que

no han sido aclaradas ni desmentidas  de forma adecuada. Por ejemplo,  de

confirmarse estas, sería gravísimo que un profesional pretenda ostentar un grado

académico que no tiene, especialmente si existen cuatro universidades en las que

se habría producido la misma situación; o que cobre S/. 1,500 nuevos soles por

una hora de dictado de clases (¿su currículo justifica ese monto? ¿la entidad

pública puede despilfarrar de esa manera los recursos estatales?); o que cobre S/.

24,000 nuevos soles por un informe de cinco hojas, cuya conformidad de servicio

la ha firmado el Superintendente retirado. Es curioso que él sí obtenga

rápidamente una conformidad de servicio por S/. 24,000, pero que, a su vez, no

firme la conformidad de S/. 300 soles para una trabajadora, sin que haya explicado

ni justificado su negativa.

Sin embargo, el  nivel  de las denuncias ha llegado, ya, a un nivel extremo. Así

pues, se acaba de conocer por la prensa que Jorge Ortiz Pasco no habría dicho

toda la verdad en su currículo, respecto de una supuesta labor de “asistente de

cátedra” en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, por lo que esa Casa de

Estudios lo ha desmentido.

En consecuencia, la solución más saludable es que el señor Jorge Ortiz Pasco se

aparte del cargo y dé un paso al costado, pues así lo exige el prestigio de la

institución.

Por otro lado, tenemos  el caso del señor Mario Solari Zerpa, actual

superintendente nacional, quien no tiene experiencia ni especiales conocimientos

sobre el tema registral; además,  arrastra  el problema de ignorar el complejo

estado actual de la institución.  Siendo así,  ¿por qué lo han nombrado para un

cargo que en el pasado ocuparon auténticas personalidades del Derecho  civil

peruano? Parece que hoy la amistad es la mejor carta de presentación  para los

cargos públicos. El señor Solari, dicho en forma castiza, no tiene competencia en

materia registral. Seguramente tendrá  otros  méritos personales y profesionales,

pero ello difícilmente lo habilita para dirigir el sistema de registros públicos.

Su gestión, como era de esperarse, no tiene nada que destacar, salvo en sentido

negativo, con la celebración de la llamada “Hora Loca Sunarp”, un festejo excesivoy desacostumbrado que se realizó  en la propia sede oficial,  en pleno horario

laboral y, obviamente, interrumpiendo las labores de la Sede Central.

¿Cómo es posible que una entidad que está siendo investigada por el Congreso

de la República, en lugar de hacer esfuerzos por superar sus graves deficiencias,

se dedique a celebrar la “Hora Loca”?

El señor Solari debió pedir disculpas por lo que  indudablemente constituye  un

error grosero. Sin  embargo,  luego de la difusión periodística, emitió un

comunicado en el que agrava su situación hasta el nivel de hacerla insostenible.

En primer lugar, es ilegal que un funcionario público reciba regalos, presentes o

liberalidades de proveedores, intermediarios de proveedores o de cualquier

tercero.  Empero,  la SUNARP  ha tenido el atrevimiento de reconocerlo

expresamente en un comunicado. Es decir, el señor Solari admitió la infracción de

la ley de ética de la función pública y de su propio reglamento de ética.

Por tanto, la Hora Loca no se justifica legal ni moralmente para los que la

organizaron y avalaron. Los trabajadores, obviamente, no tienen responsabilidad

alguna por su participación en tal evento, ni por los errores de sus directivos.

En segundo lugar, el señor Solari dice en su comunicado sobre los hechos del 27

de abril de 2012, que luego de la “Hora Loca” no se realizó celebración adicional.

Lamentamos desmentirlo. Luego de la ya famosa “Hora Loca”, un grupo de

funcionarios se dirigió a “Rústica” de La Costa Verde, por lo que  obviamente  se

tomaron la tarde libre.

No estamos en contra de otorgar unas horas libres a los trabajadores, con cargo a

recuperarlas, pero un superintendente no puede desinformar con culpa o dolo; y,

lamentablemente, su comunicado expone un hecho que no se ajusta a la realidad.

Si el señor Solari quiere negar nuestra afirmación, entonces que presente y

exhiba, sin editar, el video de vigilancia de las puertas de ingreso de  la Sede

Central de SUNARP correspondiente al día 27 de abril de 2012. La verdad es que

no creo que lo haga

Por las razones expuestas, es mi particular opinión que los señores Solari y Ortiz

no están capacitados para dirigir la SUNARP, por lo que, en un acto de decencia,

deberían dejar el cargo.

Por último, dejo constancia, para evitar malévolas interpretaciones, que no tengo

en mis planes reemplazar a ninguno de los dos referidos, y menos todavía

mientras se mantenga el actual Ministro de Justicia.

Por lo demás, reitero que la presente es una opinión personalísima, que es un

derecho sagrado de cualquier ser humano; por lo que espero que los aludidos, si

quieren, respondan también en forma personal; pues sería contrario a la elegancia tratar de inmiscuir a terceros o a los trabajadores exigiéndoles “avales”, “cartas de

confianza” o “rechazos”. Un hombre responde por sí mismo, y enfrenta

directamente los problemas; y no necesita escudarse en los demás.

Lima, 21 de mayo de 2012